| Punto y línea |
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El desafío de esta obra ha sido este trabajo de poner en concordancia los distintos lenguajes en función de una unidad discursiva. Es la primer coreografía del grupo unitaria, es decir que comienza y termina como en un solo trazo que evoluciona y se transforma a diferencia de las anteriores, donde tenían una forma más del tipo collage o unidades independientes. Los bailarines permanecen en escena en la totalidad de la obra y bajo una musicalización que va del sonido blanco a composiciones disonantes carentes de melodía y ritmo como apoyatura, hasta una composición musical completa. En este espectáculo también se logró la relación de la iluminación como espacio y clima y cuyo desafío a nivel de los cuerpos ha sido el trabajo energético, cambios de dinámicas, tonos musculares y fuerzas espaciales en su recorrido escénico. Dado que, como hemos dicho Punto y Línea surgió a partir de la obra de Kandinski, hemos convertido la misma en un homenaje a la pintura utilizando incluso como parte coreográfica y lumínica cuadros de compañeros realizados en el Taller de Plástica, y pintores en escena. |














