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Gira Tanguearte (Europa 2009) - Nota en diario alemán
| Gira Tanguearte (Europa 2009) - Nota en diario alemán |
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There are no translations available. Un baño de dolor y alegría cialis online cheapcialis price buy cheap viagra online canadian pharmacy argaiv1222 Una velada con el grupo de teatro argentino Cre-Arte y alumnos de la Escuela Erich-Kästner Fueron imágenes fuertes, plenas de alegría de vivir, pero también mortalmente tristes, con las que el grupo de 12 actores argentinos del Centro de Formación y Cultura Cre-Arte hechizó desde el escenario del Theater an der Halle en Nellingen. Usando como contrapunto la proyección de secuencias fílmicas, se esbozó la historia de Argentina y con ella también la del tango, bajo el nombre “Tanguearte”: sin palabras, sólo con los cuerpos, sobre ritmos de tangos antiguos y modernos. Las imágenes de este teatro danzado se construían suavemente, ricas en asociaciones y casi sin escenografía: personas solitarias llegan con valijas a la escena, simbolizando el país de los inmigrantes. Un cantante de tango emana melancolía en una cueva infame. Una danza de cuchilleros sobre el escenario se refleja en la lucha de gallos de la pantalla. Luego, las víctimas de torturas se retuercen en el suelo, los muertos llorados: recuerdos de los años de la dictadura militar. Constantemente se trata del acercamiento entre el hombre y la mujer, el anhelo de amor y calor. Los artistas trabajaron este baño teatral entre el dolor y la alegría bajo la dirección de María Cecilia González Minguez. Los impulsos para los movimientos expresivos se alimentan continuamente del ritmo anárquico del tango. El grupo viene de la pequeña ciudad del sur de Argentina, San Carlos de Bariloche. Cre-Arte es una organización que trabaja hace más de 13 años con personas provenientes de los barrios pobres, con discapacidades físicas y mentales, para favorecerlas en su desarrollo personal, a través del teatro y el arte. La presentación de los argentinos en la sala repleta del Theater an der Halle fue algo más que la función habitual de un elenco visitante. “Hicimos todo para esto”, dice Uli Maute, maestro de la escuela Erich-Kästner y organizador del evento. Lo que a él le importa es el intercambio: por un lado, el proyecto está pensado como encuentro entre los artistas argentinos y los niños y jóvenes de la escuela. Por el otro, esta institución -conocida por el trabajo integrado con la escuela Rohräcker de Esslingen- quiere aprender del trabajo de Cre-Arte. Maute revela con admiración que estos artistas discapacitados pueden alimentar a sus familias en Argentina con su talento. Impensable en Alemania. La escuela Erich-Kästner y Cre-Arte se encontraron a través de la activa Fundación sociocultural “Kickfair” de trabajo con jóvenes. En el proyecto también participa el Programa para Niños y Jóvenes de Ostfildern. La presentación del grupo fue acompañada por un taller de una semana, de teatro y arte, en el que los artistas discapacitados de Argentina enseñaron a los alumnos de 5° a 8° grado. Una propuesta que tuvo buena acogida: “La mitad del total del alumnado tomó parte”, cuenta Maute con orgullo. Los resultados se pudieron admirar esa noche: una pequeña exposición con grandes cuadros coloridos y una presentación teatral de los niños, antes de la función: clowns graciosamente maquillados saludaban personalmente a cada espectador con un apretón de manos, e incluso el barbudo barrendero estuvo limpiando zapatos. Entenderse con la mirada Nickolai Streng, de 7° grado, participó en el taller de teatro. Se asombra de que “los argentinos se esforzaron tanto y vinieron desde lejos hasta aquí especialmente para trabajar con nosotros.” Jennifer Wulle, también de 7°, participó del taller de pintura por su interés por Argentina, y pintó con otros cinco niños uno de los cuadros expuestos. Para entenderse había traductores, pero mayormente se comprendieron con gestos y miradas, cuenta Jennifer. Eso funcionó muy bien. A Elisabete Alves, de 5° grado, la entusiasma “que pueda ser tan divertido entre todos, sin tener un idioma en común”. La atmósfera de los talleres era relajada. Con gusto se le hizo frente al apremio “ahora hay que bailar”. El escenario se llenó enseguida y todos se movieron, todos juntos. |

















